sábado, 18 de septiembre de 2010

Ensayo de la obra: "Gazapo" de Gustavo Sáinz

La obra primaria de Gustavo Sáinz, Gazapo, nos muestra de forma anecdótica la etapa de la adolescencia con situaciones y contextos característicos de este periodo que continúan teniendo vigencia hasta ahora: la desintegración familiar, la curiosidad por la sexualidad, los amigos, el abandono del hogar paterno, en fin, las experiencias inolvidables de un muchacho narradas desde diferentes perspectivas en un discurso ágil y reiterativo.

El autor Gustavo Sáinz (Ciudad de México, 1940), ganador del Premio Xavier Villaurrutia por La princesa del Palacio de Hierro, ha publicado catorce novelas además de su autobiografía y sus obras se han traducido a varios idiomas. Ha editado revistas como Audacia y La Semana de Bellas Artes, fue director literario de las editoriales Joaquín Mortiz y Grijalbo, así como director artístico de la Imprenta Universitaria (1965). Actualmente vive en E.U., donde trabaja como profesor en la Universidad de Indiana, en Bloomington. La obra del creador de Compadre lobo se caracteriza por la experimentación, por la constante búsqueda de nuevas formas narrativas. Mientras que en La princesa del Palacio de Hierro se hace uso de un narrador en primera persona y de un relato metafórico pero coloquial a la vez, con una estructura fija y sencilla de comprender; en Gazapo el escritor de La muchacha que tenía la culpa de todo juega con el orden de los acontecimientos confundiendo al lector sobre la noción del tiempo. Describe los hechos desde diferentes puntos de vista y con distintos narradores, a veces por un relator externo, otras por el protagonista Menelao o por los demás personajes.

Hablar de Gazapo no es sólo referirnos a ella como una novela cargada de hechos “mezclados” en el tiempo que sólo son testimonios subjetivos de las vivencias. Este libro es más que un simple relato de aventuras de unos chicos inexpertos, curiosos y que se expresan de manera “vulgar”; es una obra bien planeada y escrita a tal grado que no pareciera que fuese la primera novela de Sáinz, pues la correlación de las ideas está magníficamente estructurada como si su autor no se hubiera permitido ni un solo error de principiante.

Es curioso observar que la técnica de discurso más utilizada en el libro es el diálogo. Esto como consecuencia de que se trata de un libro plagado de experiencias, por lo que un mismo suceso puede aparecer muchas veces en la historia. El mismo Sáinz lo afirma diciendo que:

“En Gazapo nada parece suceder directamente, y todos los testimonios son oblicuos. Es decir: el lector conoce los hechos después de tres o cuatro rebotes. A veces los hechos dan la impresión de estar sucediendo, y no es verdad: se trata de cintas magnetofónicas que suplantan a la acción…”[1]

En la novela hay conversaciones y expresiones muy interesantes, algunas de ellas picarescas, con un tono de albur más común en los jóvenes de clase media baja, por ejemplo:

Vulbo apagó el motor.

--Nos ve en este momento —dijo Balmori--. Te hubieras estacionado hasta aquéllos árboles.

--¡Me lleva la chingada! ¿Qué hora es?

--Las cuatro.

--¿Y ese tipo ya está barriendo?

--Es el portero.

--Te pico el agujero.

--Tenemos que madrearlo —sentenció Jacobo.

--No te la jales…”[2]

Al publicar Gazapo, Gustavo Sáinz nunca se imaginó el gran éxito que tendría la novela, pues actualmente se ha traducido a 14 idiomas y ha producido 38 tesis doctorales y muchos autores alaban el trabajo del escritor:

"Este narrador de gazapos (cosas malsonantes, según la tercera y última acepción del Corominas) sabe explorar, sin sentimentalismos, la ternura matizada por el humor: véase Gisela”[3]

“El universo de Gazapo es caprichoso, caleidoscópico y cambiante. No consiste en la imposición sobre la vida de modelos racionales o de causa-efecto, que aunque pueden clarificar situaciones de la narración para el lector, terminan por falsificar las experiencias. En lugar de esto, la novela de Sáinz refleja un mundo complejo, ambiguo, inestable en el que los valores y las normas no están dadas sino que deben buscarse a través de la conciencia experimentadora”.[4]

En conclusión, Gazapo es una novela cambiante, pues al mismo tiempo que habla del amor y de la amistad, combina muy bien entre el curso de la narración algunas dosis de ironía, de una manera diferente a la habitual; con un lenguaje sencillo y repleto de expresiones características del folclore mexicano. Se trata de un libro ameno, divertido e interesante; que exige al lector agilidad mental suficiente para llevar la secuencia correcta de los hechos. Sin duda alguna, una maravilla literaria creada por un escritor que, en su momento, fue una promesa de la prosa mexicana: Gustavo Sáinz.



[1] Artículo, en el Blog http://degazapo.blogspot.com/2006/09/gustavo-sainz-una-obra-que-rompe-la.html, Gustavo Sáinz: Una obra que rompe la manera mexicana de novelar, por Emmanuel Carballo, 27 de septiembre de 2006

[2] Sáinz Gustavo, Gazapo, Editorial Joaquín Mortiz, México, octubre de 2002, pp. 186, p. 17

[3] Biblioteca Gustavo Sáinz, http://www.gustavosainz.com/profile/Gazapo, Acerca del libro, Ramón Xirau

[4] Biblioteca Gustavo Sáinz, http://www.gustavosainz.com/profile/Gazapo, Acerca del libro, Lanin A. Gyurko

Ensayo de la obra: "Tiempo lunar" de Mauricio Molina

La obra Tiempo lunar del escritor mexicano Mauricio Molina propone la idea correctamente argumentada de la posibilidad de un futuro cataclismo en la Ciudad de México a causa de una inundación debido al retorno del antiguo lago que se encontraba en el territorio metropolitano. El libro describe muy bien la futura presencia de una ciudad “fantasma”, hundida en la inconsciencia, prácticamente inexistente, y evidencia la existencia de otros universos paralelos al que conocemos y nuestra relación con el cosmos.[1]

El autor Mauricio Molina (Ciudad de México, 1959) es escritor, ensayista y profesor, escritor de múltiples obras, entre ellas el Premio Nacional de Ensayo Abigael Bohórquez 2003 Pasajeros de la literatura del siglo XX. Ha colaborado en revistas y suplementos literarios como Luna Córnea, Letras Libres, El Ángel, Los Universitarios, Biblioteca de México, etc. Actualmente es jefe del Departamento de Voz Viva de la UNAM y miembro del consejo de asesores de la Revista de la Universidad de México[2]. Como se puede ver claramente en Tiempo lunar, el autor de La memoria del vacío se caracteriza por incluir en sus obras una visión surrealista de los sucesos, algo que no debería de parecernos tan lejano ni tan inverosímil puesto que quizás el universo no es realmente como nosotros lo concebimos. En los temas que aborda y la percepción que tiene de ellos, el creador de Mantis religiosa tiene muchas semejanzas con otros autores. Tal es el caso del estadounidense Paul Auster, con su obra La ciudad de cristal:

“Es un inicio recurrente de novela de misterio, se adentra en terrenos resbaladizos y vericuetos propios de un existencialismo bañado por lo surreal”[3]

Lo anterior nos da una idea clara de la similitud entre estos dos literatos. De esta manera podemos comparar la idea de una ciudad ahogándose en sí misma, vacía y sin vida con este thriller de Auster, el cual también incluye en su obra personajes falsos y desapariciones, llevándonos, así como Molina, a un fin sin aparente solución y sin el clásico final feliz.

También existen coincidencias con el filósofo francés Jean Braudillard, el cual se entusiasma con la idea de posmodernidad y critica acertadamente a la cultura moderna. En su libro La transparencia del mal expresa que después del acelerado progreso de la sociedad, ésta intenta conferirse una imagen propia.[4] Más adelante, la influencia de Borges actuó sobre él:

“Siguiendo una idea de J.B. Borges, señaló que en las últimas décadas el territorio ha dejado de existir, quedando sólo su mapa, y se ha olvidado la diferencia entre ambos.”[5]

Así, se puede observar el paralelismo singular entre Braudillard y el autor de La geometría del caos, ya que los dos reflexionan acerca de las consecuencias del rápido crecimiento de las sociedades y de la sensación de que el lugar en el que habitamos ya no existe realmente y sólo nos queda su “imagen”.

Por último, el italiano Antonio Tabucchi también proporciona a sus obras unas pinceladas de fantasía y de realidades mágicas. Sus historias se desarrollan en el mundo de los sueños, con un tanto de reflexión freudiana. Dibujando una suave línea entre el pasado que se desvanece y el futuro inaccesible.[6]

De esta forma, podemos ver como Mauricio Molina también se introduce en una perspectiva un tanto surrealista y futurista de la realidad, un mundo bilateral con apariencia uniforme pero con muchas sorpresas para darnos. Este libro, además de su contenido actual y de un paralelismo interesante entre lo real y lo ficticio, nos alerta acerca de lo que está sucediendo y sucederá próximamente en la ciudad a causa de los cambios climáticos, la contaminación, la pérdida de especies y, sobre todo, de la bomba de tiempo que hemos colocado sin querer al asentar nuestra urbe encima de lo que fue anteriormente un lago.



[1] Artículo Hacia la domesticación del caos: Mauricio Molina. (La Cultura en México).

[2] Página de Punto de Lectura: http://www.puntodelectura.com.mx,”Más del autor”, Tiempo Lunar

[3] Artículos de Portada: http://www.pasadizo.com, “Recuperando la Ciudad de cristal, de Paul Auster”, Manuel Ribera Pérez

[4] Texto en: http://www.epdlp.com,(El Poder De La Palabra) “Jean Baudrillard (Francia, 1929-2007)”, 8 de octubre de 2009

[5] Artículo, http://www.nodo50.org, “Jean Baudrillard: el filósofo de la seducción”, 20 de febrero de 2009, Juan E. Fernández Romar

[6] Texto en: http://www.epdlp.com,(El Poder De La Palabra) “Antonio Tabucchi (Italia 1943)”, 8 de octubre de 2009